"Vienen días, dice el Señor, en los cuales haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. Dice Dios: Pondré mi Torá en su mente y la escribiré en su corazón; yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo."  

Jeremias 31:31-33


 

 

 

 

 

 

 

 

    

Parasha Toldot – Generaciones

Génesis 23:1-25:18

 

“Isaac rogó a YHVH por su mujer, que era estéril y el Eterno accedió a su ruego, y Rebeca su mujer concibió” Génesis 25:21.

Este es el primer versículo en el cual la Torá explícitamente hace referencia a la oración. Rifka (Rebeca) era estéril y Yitzjak le pide a Dios que le de un hijo. Este incidente claramente ilustra la eficacia de la oración.  Sin embargo, la eficacia en la vida diaria es menos evidente. ¡Tantas oraciones aparentemente no son respondidas! ¿Debemos ser un Tzaddik (justo) como Yitzak para merecer la atención de Dios? ¿Es posible que un pueblo más común tenga la esperanza que sus oraciones sean respondidas?

Para poder responder a este asunto dificultoso debemos comenzar por analizar y corregir dos entendimientos fundamentales sobre lo que es la oración.

Muchas personas se preguntan el porqué Dios no responde a todas nuestras oraciones. Después de todo, El es misericordioso y El es omnipotente. El tiene el poder de darnos todo lo que le pedimos. Si esto es así, ¿por qué no nos da todo lo que sinceramente pedimos?

Si recordamos la película “El Violinista en el Tejado”, Tevia, uno de los protagonistas vive en la pobreza y le pregunta a Dios algo bien sencillo “¿Interferiría en el gran esquema tuyo (Dios) si yo fuera un hombre rico?” Tevia cuestiona la diferencia que hubiera si Hashem lo aliviara de la carga de su pobreza. Ciertamente, no existe una importancia cósmica que dictara que él tenía que sufrir. ¿Por qué entonces no lo hace rico?

Consideremos si la pregunta de Tevia es válida.

¿Cómo es que Tevia ve al mundo? Tevia considera los eventos de este mundo como una colección infinita de sucesos sin relación unos con otros. El Todopoderoso lo hizo pobre y el Todopoderoso lo puede hacer rico. Ciertamente, al Todopoderoso le es indiferente si Tevia es rico o pobre, por eso pregunta “ ¿Por qué no me hace rico? ¿Es correcto este punto de vista?

Najmánides explica que una de las fundaciones de la Torá es que Dios hace milagros sutiles e invisibles. Cuando pensamos en milagros, a menudo nos recordamos las maravillas descritas en la Torá como el Mar Rojo, o el maná en el desierto. Sin embargo, esto representa solamente una pequeña porción de los milagros que Dios hace diariamente, y mucho más común son los sutiles e invisibles.

La Torá nos dice que seremos bendecidos si hacemos justicia o castigados si actuamos con maldad. ¿Qué cosa es una bendición? Una bendición es algo de beneficio material que ha sido ganado como recompensa por haber actuado justamente.  Inherente en este concepto es que el beneficio material no había sido destinado a ocurrir. Una bendición es un beneficio que no es destinado a ocurrir pero resulta de una actuación justa. El mismo razonamiento lo podemos aplicar al castigo. La Torá describe castigos materiales que experimentaremos si violamos la voluntad de Dios. Estos castigos no estaban destinados a ocurrir, pero el Todopoderoso interfiere con el destino para castigar la maldad.

Najmánides mantiene que el mismo concepto de un milagro implica que existe un orden normal y natural. El concepto de milagro no puede existir sin el concepto complementario de una ley natural. Podemos entonces decir que un milagro es una abertura en el orden natural.

 

Cuando Dios formó el universo, el creó un sistema de leyes naturales para guiar sus actividades y procesos. Es Su voluntad que estas leyes determinen eventos en este mundo. El solamente interfiere en estas leyes para llevar a cabo una bendición o un castigo. Esto significa que Tevia estaba bien equivocado, Dios había creado las leyes que lo habían  condenado a la pobreza, pero él asume que el único asunto en juego es su petición  de ser rico o pobre. Este no es el caso, de más importancia es que ¿debe Dios comprometer Su voluntad y cambiar las leyes naturales que El creó para favorecer a Tevia?  Cuando hacemos la pregunta de esta manera, no es tan obvio que Dios tenía la obligación de hacer rico a Tevia.

El rey David expresa esta idea cuando dice

“Cuando contemplo tus cielos,

 obra de tus dedos,

 la luna y las estrellas que tú has formado,

 digo: ¿Qué es el hombre,

 para que de él te acuerdes;

 y el hijo del hombre para que lo visites?” Salmo 8:3-4

El Eterno es el Creador y Señor de todo el universo. Sin embargo El cuida y provee por la humanidad, aún suspende el orden natural que El creó para beneficiarla.   ¡Que diferente fue la pregunta de David a la de Tevia y aún a la de nosotros mismos.  Muchos nos preguntamos ¿Por qué el Eterno no responde todas nuestras peticiones?  David pregunta ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes y el hijo del hombre para que lo visites?

Quizás esta es una de las razones por la cual se dice que David era un hombre con el corazón de Dios.  Rut la moabita tenía la misma característica.  Cuando Boaz la recibe junto a sus obreros para que espigue en su campo ella se postró sobre su rostro, se inclinó a la tierra y le dijo:

¿Por qué he hallado gracia ante tus ojos,

para que tú te hayas fijado en mí,

siendo yo una extranjera?  Rut 2:10

 

Shabbat shalom

 

 

 
 

 

 
 
 

 


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