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Parasha Vayeishev
Génesis 37:1-40:23
“Jacob se estableció en la tierra donde
había residido su padre, en la tierra de Canaán” Génesis 37:1
Después de un largo exilio, Jacob se establece
finalmente en la tierra donde había residido su padre, en la tierra
de Canaán. Sin embargo, Jacob nunca se imaginó la gran angustia que
le esperaba con el secuestro de José impuesto sobre él. Jacob,
siendo un hombre justo buscaba establecerse en la Tierra que le fue
prometida y de ese momento en adelante esperaba una vida tranquila,
sin que nadie le molestara. “A pesar que el justo busca
tranquilidad, el Santo, Bendito sea El dice ‘¿No se encuentra el
justo satisfecho con el Mundo Venidero y espera vivir tranquilo en
este Mundo también?’” Este comentario de Rashi en el Midrash no nos
quiere decir que el justo no tenga derecho a la tranquilidad sino
que la misión de Jacob no había terminado. Después del nacimiento
de las doce tribus, pasado el exilio con Labán, la confrontación con
Esau y la lucha con el Angel en Siquem Jacob soñaba tranquilidad,
pero de hecho solamente había preparado el camino para el futuro de
la nación. Es por este motivo que los sabios nos enseñan que este
mundo no es el lugar donde los justos pueden esperar tranquilidad.
Hay mucho que hacer y pocos los que se sacrifican para llevarlo a
cabo. Yeshua usó la misma frase cuando dijo “En el mundo tendréis
aflicción, pero ¡tened valor; yo he vencido al mundo!” Juan 16:33.
Jacob tenía 108 años de edad cuando el
secuestro de José, Isaac tenía 168 años y vivió otros doce años más.
El incidente ocurre nueve años después de haber llegado Jacob a la
Tierra Prometida y de acuerdo con la fecha tradicional es en este
tiempo que muere Leah.
Quizás debido a que José nació en el ocaso de
la vida de Jacob, amara a este hijo más que a los otros. Sin
embargo, Benjamín siendo mucho más pequeño que José no se llevó las
mismas bendiciones que su hermano mayor. También vemos que estos
dos últimos hijos de Jacob le habían nacido a Raquel, la mujer que
él más amó.
El escenario ahora se encuentra preparado para
uno de los eventos más perplejos de la Tora, el casi asesinato de
José y su venta a la esclavitud por sus hermanos.
Esta historia no debe ser comprendida de un
manera superficial, el odio de sus hermanos por la preferencia de
Jacob, los sueños en donde José se volvería su señor y la túnica de
diferentes colores símbolo de realeza, provocó en ellos gran celo.
כְּתֹנֶת פַּסִּים
Ketonet pasim - una túnica de lana fina
La tradición comenta que era una túnica bordada
de manga largas hecha con tiras de lana fina de diferentes colores.
Las tiras de diferentes colores señalaban a la promesa que el Eterno
le dio a Abraham de una descendencia numerosa, de muchas naciones,
pueblos y reyes que nacerían de él. Muchas de las banderas de las
naciones de hoy día están hechas de tiras de diferentes colores al
igual que la túnica de José. La túnica era marca de liderato, Rubén
descreditado con el asunto de Bilha, Levi y Simeón en el asesinato
de los hijos de Siquem dio lugar a que Jacob le entregara la
primogeniture a José.
וַיִּתְנַכְּלוּ אֹתוֹ לַהֲמִיתו
Vayitnajlu oto lahamito - Conspiraron contra
él para matarlo Génesis 37:12
Los sueños mencionados en la Escritura son
generalmente comprendidos como vehículos proféticos. Es claro en el
recuento escritural que los sueños de José y los del faraón y sus
oficiales que el Eterno los usó para dar revelación de eventos
futuros. Todos estos sueños se hicieron realidad de acuerdo con su
interpretación. Los sueños de José indican claramente que sus
hermanos serían siervos de él, revelación Divina del liderato
familiar. Sin embargo los hermanos de José estaban convencidos que
él era el agresor y ellos la víctima. Estaban seguros que José había
encontrado falta en ellos la cual sería reportada a Jacob con la
esperanza que Jacob los maldijera. Esto era peligroso para ellos, y
creían tener el derecho de defenderse contra tales “maquinaciones.”
בְּעֶשְׂרִים כָּסֶף
B’esrim kesef – por
veinte piezas de plata
José fue vendido
por veinte piezas de plata. Debido a que sus hermanos vendieron al
primogénito de Raquel por veinte dinarim de plata lo cual es
igual a cinco shekalim, los judíos redimen sus hijos
primogénitos por esta misma cantidad. Esto lo hacen para expiar por
el error de sus antepasados. Además porque cada hermano dio dos
dinarim en la transacción de la venta lo cual es igual a medio
shekel, los judíos dan anualmente mitad de shekel para
el mantenimiento del Templo (Yerrushalmi Shekalim 2:3). Hoy día por
no haber Templo el medio shekel del Templo se conmemora dando
un regalo de caridad en Purim. Esta fiesta ocurre en el mes cuando
se llevaban a cabo las contribuciones para el Templo.
וַיִּטְבְּלוּ אֶת-הַכֻּתֹּנֶת בַּדָּם
Vayitblu et
hakutonet badam – y empaparon la túnica en la sangre
para proveer evidencia que José estaba muerto, y para que Jacob no
los mandara al fin del mundo a buscar a José, lo cual hubiera hecho
si sabía de la desaparición de su hijo.
La historia de José es muy similar a la de Yeshua. En cada uno de
estos versículos encontramos una gran similitud.
Conspiraron contra El para matarlo. Sus hermanos conspiraron contra
El al igual que hicieron con José. En la entrega de Yeshua, Pilato
declara: “¿Acaso soy yo judío? Tu propia nación y los principales
sacerdotes te entregaron a mí” (Juan 18:35).
Yeshua fue vendido por treinta piezas de plata. “entonces Judas, el
que le había entregado, al ver que era condenado, sintió
remordimiento y devolvió las treinta piezas de plata a los
principales sacerdotes y a los ancianos” (Mateo 27:3).
Es posible que al tiempo de Yeshua el valor de cinco shekalim en
lugar de ser de veinte dinarim de plata sería otros diez dinarim,
hacienda un total de treinta dinarim, así complimentando la misma
cantidad por la que José fue vendido.
En la túnica de lana fina vemos la similitud cuando los soldados
crucificaron a Yeshua, y tomaron la túnica y echaron suerte por
ella. . En la túnica de José podemos ver la división en las tiras
de diferentes colores, o sea el reino dividido y esparcido en todas
las naciones En la túnica de Yeshua sin costura, tejida de arriba
abajo vemos el reino unido “Yo fui enviado a las ovejas perdidas de
la casa de Israel” (Juan 10). Aquellos que habían sido divididos y
esparcidos son ahora reunidos en un solo Cuerpo bajo la poderosa
mano de Yeshua el Mesías. Ambas túnicas representan realeza, pero
ahora túnica de José pasa a manos de Yeshua, la primogenitura de
José al Hijo de Dios. El verdadero heredero es Aquel que posee la
túnica tejida de arriba abajo, del cielo a la tierra.
La túnica de Yeshua al igual que la de José estaba teñida de sangre,
la de Yeshua no con sangre de holocaustos y sacrificios como la de
José sino con la suya propia “para perfeccionar para siempre a los
santificados” (Hebreos 10:14)
Shabbat Shalom
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