"Vienen días, dice el Señor, en los cuales haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. Dice Dios: Pondré mi Torá en su mente y la escribiré en su corazón; yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo."  

Jeremias 31:31-33


 

 

 

 

 

 

 

 

    

Parasha Vayeishev

Génesis 37:1-40:23

 

Jacob se estableció en la tierra donde había residido su padre, en la tierra de Canaán” Génesis 37:1

Después de un largo exilio, Jacob se establece finalmente en la tierra donde había residido su padre, en la tierra de Canaán.  Sin embargo, Jacob nunca se imaginó la gran angustia que le esperaba con el secuestro de José impuesto sobre él. Jacob, siendo un hombre justo buscaba establecerse en la Tierra que le fue prometida y de ese momento en adelante esperaba una vida tranquila, sin que nadie le molestara.   “A pesar que el justo busca tranquilidad, el Santo, Bendito sea El dice ‘¿No se encuentra el justo satisfecho con el Mundo Venidero y espera vivir tranquilo en este Mundo también?’” Este comentario de Rashi en el Midrash no nos quiere decir que el justo no tenga derecho a la tranquilidad sino que la misión de Jacob no había terminado.  Después del nacimiento de las doce tribus, pasado el exilio con Labán, la confrontación con Esau y la lucha con el Angel en Siquem Jacob soñaba tranquilidad, pero de hecho solamente había preparado el camino para el futuro de la nación. Es por este motivo que los sabios nos enseñan que este mundo no es el lugar donde los justos pueden esperar tranquilidad. Hay mucho que hacer y pocos los que se sacrifican para llevarlo a cabo.  Yeshua usó la misma frase cuando dijo “En el mundo tendréis aflicción, pero ¡tened valor; yo he vencido al mundo!” Juan 16:33. 

 

Jacob tenía 108 años de edad cuando el secuestro de José, Isaac tenía 168 años y vivió otros doce años más. El incidente ocurre nueve años después de haber llegado Jacob a la Tierra Prometida y de acuerdo con la fecha tradicional es en este tiempo que muere Leah.

Quizás debido a que José nació en el ocaso de la vida de Jacob, amara a este hijo más que a los otros.  Sin embargo, Benjamín siendo mucho más pequeño que José no se llevó las mismas bendiciones que su hermano mayor.  También vemos que estos dos últimos hijos de Jacob le habían nacido a Raquel, la mujer que él más amó.

 El escenario ahora se encuentra preparado para uno de los eventos más perplejos de la Tora, el casi asesinato de José y su venta a la esclavitud por sus hermanos. 

Esta historia no debe ser comprendida de un manera superficial, el odio de sus hermanos por la preferencia de Jacob, los sueños en donde José se volvería su señor y la túnica de diferentes colores símbolo de realeza, provocó en ellos gran celo.  

כְּתֹנֶת פַּסִּים 

Ketonet pasim  - una túnica de lana fina

La tradición comenta que era una túnica bordada de manga largas hecha con tiras de lana fina de diferentes colores. Las tiras de diferentes colores señalaban a la promesa que el Eterno le dio a Abraham de una descendencia numerosa, de muchas naciones, pueblos y reyes que nacerían de él.  Muchas de las banderas de las naciones de hoy día están hechas de tiras de diferentes colores al igual que la túnica de José.  La túnica era marca de liderato, Rubén descreditado con el asunto de Bilha, Levi y Simeón en el asesinato de los hijos de Siquem dio lugar a que Jacob le entregara la primogeniture a José.

וַיִּתְנַכְּלוּ אֹתוֹ לַהֲמִיתו

Vayitnajlu oto lahamito  - Conspiraron contra él para matarlo Génesis 37:12

Los sueños mencionados en la Escritura son generalmente comprendidos como vehículos proféticos. Es claro en el recuento escritural que los sueños de José y los del faraón y sus oficiales que el Eterno los usó para dar revelación de eventos futuros. Todos estos sueños se hicieron realidad de acuerdo con su interpretación. Los sueños de José indican claramente que sus hermanos serían siervos de él, revelación Divina del liderato familiar. Sin embargo los hermanos de José estaban convencidos que él era el agresor y ellos la víctima. Estaban seguros que José había encontrado falta en ellos la cual sería reportada a Jacob con la esperanza que Jacob los maldijera. Esto era peligroso para ellos, y creían tener el derecho de defenderse contra tales “maquinaciones.”

בְּעֶשְׂרִים כָּסֶף

B’esrim kesef – por veinte piezas de plata

José  fue vendido por veinte piezas de plata. Debido a que sus hermanos vendieron al primogénito de Raquel por veinte dinarim de plata lo cual es igual a cinco shekalim, los judíos redimen sus hijos primogénitos por esta misma cantidad. Esto lo hacen para expiar por el error de sus antepasados. Además porque cada hermano dio dos dinarim en la transacción de la venta lo cual es igual a medio shekel, los judíos dan anualmente mitad de shekel para el mantenimiento del Templo (Yerrushalmi Shekalim 2:3). Hoy día por no haber Templo el medio shekel del Templo se conmemora dando un regalo de caridad en Purim. Esta fiesta ocurre en el mes cuando se llevaban a cabo las contribuciones para el Templo.

וַיִּטְבְּלוּ אֶת-הַכֻּתֹּנֶת בַּדָּם

Vayitblu et hakutonet badam – y empaparon la túnica en la sangre

para proveer evidencia que José estaba muerto, y para que Jacob no los mandara al fin del mundo a buscar a José, lo cual hubiera hecho si  sabía de la desaparición de su hijo.

 

La historia de José es muy similar a la de Yeshua. En cada uno de estos versículos encontramos una gran similitud.

Conspiraron contra El para matarlo. Sus hermanos conspiraron contra El al igual que hicieron con José. En la entrega de Yeshua, Pilato declara: “¿Acaso soy yo judío? Tu propia nación y los principales sacerdotes te entregaron a mí” (Juan 18:35).

 

Yeshua fue vendido por treinta piezas de plata. “entonces Judas, el que le había entregado, al ver que era condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos” (Mateo 27:3).

Es posible que al tiempo de Yeshua el valor de cinco shekalim en lugar de ser de veinte dinarim de plata sería otros diez dinarim, hacienda un total de treinta dinarim, así complimentando la misma cantidad por la que José fue vendido.

 

En la túnica de lana fina vemos la similitud cuando los soldados crucificaron a Yeshua, y tomaron la túnica y echaron suerte por ella. .  En la túnica de José podemos ver la división en las tiras de diferentes colores, o sea el reino dividido y esparcido en todas las naciones  En la túnica de Yeshua sin costura, tejida de arriba abajo vemos el reino unido “Yo fui enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Juan 10). Aquellos que habían sido divididos y esparcidos son ahora reunidos en un solo Cuerpo bajo la poderosa mano de Yeshua el Mesías. Ambas túnicas representan realeza, pero ahora túnica de José pasa a manos de Yeshua, la primogenitura de José al Hijo de Dios.  El verdadero heredero es Aquel que posee la túnica tejida de arriba abajo, del cielo a la tierra.

La túnica de Yeshua al igual que la de José estaba teñida de sangre, la de Yeshua no con sangre de holocaustos y sacrificios como la de José sino con la suya propia “para perfeccionar para siempre a los santificados” (Hebreos 10:14)

 

Shabbat Shalom

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 

 

 
 
 

 


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