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Parasha VaYishlach
Génesis 32:4-36:43
“El sol salió cuando él había partido de
Peniel, y cojeaba de su cadera” 32:32.
Cuantas injusticias no había pasado Jacob para
poder llegar a este momento. Angustias y sufrimientos son de
naturaleza común en la vida del justo. Jacob era justo, su padre era
justo y también su abuelo Abraham. Todos pasaron por el fuego antes
de llegar al momento decisivo en sus vidas. De acuerdo con los
sabios de Israel, Abraham tuvo que pasar por diez pruebas. Isaac
también tuvo las suyas. El evento del Alkeida (atadura de Isaac) no
solamente fue una prueba para Abraham, sino también para Isaac. El
estuvo dispuesto a sacrificar su propia vida. El Akeida no fue un
“evento” de sacrificio, sino que desde ese momento en adelante Isaac
vivió como sacrificio continuo a los ojos del Eterno. Por esto los
sabios llaman a Isaac un Oleh Temima o “Sacrificio sin mancha” o sea
no fue un acto aislado sino para siempre permaneció un Oleh Temima
durante su vida terrenal. Un Oleh Temima es una persona totalmente
devota al Eterno. A tal extremo de sacrificio vivió Isaac que no se
le permitió salir de la Tierra Prometida ni siquiera para ir a
buscar esposa.
Jacob no fue igual. Jacob tuvo que huir de la
tierra de sus padres, salir al exilio y pasar por experiencias no
muy agradables. Sabemos claramente que fue Dios quién le permitió
pasar por esas pruebas. Eran necesarias para el avance espiritual
de los Patriarcas. Esto nos dice que existe un elemento positivo en
las angustias y en los sufrimientos.
Examinemos esta sección de la parashá a la luz
del sufrimiento de Jacob. Vemos que Jacob trata de regresar a la
casa de su padre, pero que primeramente tiene que encontrarse con
Esau, su hermano. El sabía que Esau no lo había perdonado y temió
el encuentro. La noche antes del encuentro Yaakov batalla con un
angel, tal fue la batalla que al final el angel le toca la cadera y
se la disloca. Pero, Yaacov perseveró y triunfó. Como resultado de
su herida, Yaakob cojeaba de la cadera.
Podemos decir que el conflicto de Yaakob con el
angel representa la lucha de los hijos de Israel con los
descendientes de Esau. En esta lucha, los descendientes de Esau no
podrán destruír a los hijos de Israel, pero sí podrán hacerles daño.
El daño que los descendientes de Esau le harían a los descendientes
de Yaakob es representado en la cadera dislocada. El angel se da
cuenta que no podia vencer a Yaakob y lo hiere. A la mañana
siguiente Jacob cojea cuando pasa por Peniel.
“El sol salió cuando él habia partido de
Peniel” La salida del sol representa la venida del Moshiaj. La era
mesiánica finalmente llegará y Yaakob sera sanado de la herida que
le fue causada por los descendientes de Esau.
Estudiando la historia de los descendientes de
Jacob encontramos que han pasado por tristes pruebas pero de ellas
han salido victoriosos. Las Inquisiciones, los pogromos en Rusia,
las Cruzadas, el Holocausto han sido los causantes de grandes
pérdidas y sufrimientos, pero de ellas Jacob ha sido librado.
En estos días encontramos este mismo espíritu
antagonista a Jacob en casi todas las naciones del mundo,
especialmente en las naciones árabes donde una religión falsa ha
carcomido la mente y el corazón de esos pueblos para llevarlos al
odio en contra de Israel.
Jacob tiene que pasar por estas cosas, tiene
que ser probado para poder llegar a la cima de su carrera. Por
tanto, podemos decir que todos estos sufrimientos son catalistas al
crecimiento personal y nacional, sin ellos el crecimiento no puede
tomar lugar.
Entonces, el sufrimiento no siempre es malo,
verlo de manera positiva o negativa depende de nosotros, de nuestra
reacción. Lo importante es saber esperar cada día por la salida del
sol, (La venida del Moshiaj) el cual traerá salud no solamente a
Jacob sino también a todas las naciones del mundo.
Shabbat Shalom
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