VaYehi
MEKETZ -
Y
aconteció después: Génesis
41:1-44:17

El
tiempo llegó de libertar a José de la cárcel y comenzar la cadena de eventos
que traería a Jacob y a su familia a Egipto para cumplir la última parte de la
profecía dada a Abraham “ de que su simiente sería subyugada y perseguida por cuatro cientos
años” (15:13-16). Los eventos de esta Sidrah (porción) comenzaron
exactamente dos años después de
poner en libertad al copero del rey, un total de doce años desde el
encarcelamiento de José. En este punto, José tenía casi 30 años de edad,
Jacob 120 e Isaac 180. Isaac murió alrededor de este tiempo.
El
Faraón de Egipto tiene un sueño donde él se encuentra de pie frente al rio
Nilo, posiblemente sugeriendo que sus pensamientos enfocaban en el río cuyo
desbordamiento anual determinaba el destino agricultural de Egipto en los
próximos años. El
Nilo, el cual era la fuente de prosperidad de Egipto, era venerado como dios del
país.
El
simbolismo del sueño del Faraón es claro: Debido a que el hambre y la
abundancia en Egipto dependía del desbordamiento del río, el Faraón vio siete
vacas gordas—lo cual simboliza el arar la tierra (puesto que los bueyes son
usualmente yugados para este propósito), saliendo del rio.
Estas vacas gordas, aludiendo a la prosperidad próxima, permanecieron
cerca del río simbolizando que abarcaría solamente a
Egipto, mientras que las otras siete vacas flacas y decimadas que después
salieron y devoraron las gordas aludiendo a años de hambruna, no permanecieron
en el banco del río. Esto sugiere que la hambruna abarcaría otros lugares y
naciones.
En
esa misma noche, soñó el Faraón una segunda vez, y como dice José en su
interpretación, la repetición del sueño no indicaba un nuevo mensaje, sino
afirmación de que el sueño tendría cumplimiento rápido.
Siete
espigas subieron de un solo tallo, gruesas y hermosas, indicativo de abundancia,
y otras siete espigas delgadas y quemadas por el viento del oriente que
devoraron a las siete espigas gruesas y llenas, indicando la hambruna sucesiva.
El
mensaje que encontramos en este sidrah es el siguiente Egipto era conocido como
el “jardin del Eden” de aquellos tiempos (13:11), el lugar era tan bien
irrigado por su “dios”, el Nilo, que la simple caída en tierra de una
semilla aseguraba un exuberante crecimiento (Deut. 11:10). La palabra hebrea por
río es “ye’or”, el Faraón se creía aún más importante que el Nilo,
(compare 41:1), puesto que la Escritura dice que en el sueño el se vio “al
ha’yeor” sobre el río, o sea, en su mente él se creía más poderoso que
las fuerzas de la naturaleza. Por tanto, estos sueños presentaban una situación
no muy placentera para el Faraón, puesto que un desastre natural, estaba fuera
de su control, y derrumbaría su imagen de ser dios. La Torá nos dice que su
“espíritu estaba turbado”.
Sin embargo, el Eterno le enseña a todo Egipto que la fertilidad del país no se encontraba en el Nilo, ni en el Faraón, sino en El. Los sueños del Faraón y la interpretación de José prueban que solamente Dios determina los ciclos de abundancia y de hambruna, y que El era tan Señor en ese tiempo como lo había sido durante la Creación.
Otro
importante punto en esta situación es la provisión del Eterno para sus hijos.
El Eterno nunca se ha olvidado ni nunca se olvidará de Su pueblo. Su
provisión es para siempre. Yosef (José) el hombre espiritual que había
crecido bajo la influencia egipcia, sabía cual era la intención del
Todopoderoso.
“Ahora
pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido acá, porque para
preservación de vida me ha envíado Dios delante de vosotros”
Génesis 45:5.
En
la iglesia católica de los Panes y Peces en Tábatha, Galilea, en Israel, se
encuentra un panfleto que indica la provisión de Dios para con Su pueblo
Israel.
El
panfleto comienza con Mateo 14:13. En el recuento de los cinco mil que Yeshua (Jesús)
alimenta encontramos que los discípulos se acercan a El y le dicen:
“El
lugar es desierto, y la hora ya avanzada. Despide a la gente para que vayan a las aldeas y compren para sí algo de comer. Pero Yeshua
les dijo:
No
tienen necesidad de irse. Dadles vosotros de comer.
Entonces
ellos dijeron:
No
tenemos aquí sino cinco panes y dos pescados.
El
les dijo:
Traédmelos
acá.
Luego
mandó que la gente se recostara sobre la hierba. Tomó los cinco panes y los
dos pescados, y alzando los ojos al cielo, los bendijo. Después de partirlos,
dio los panes a sus discípulos, y ellos a la gente. Todos comieron y se
saciaron, y se recogieron doce canastas llenas de lo que sobró de los pedazos.”
El
simbolismo, dice el panfleto, es claro y sienta un precedente.
Los cinco panes representan la Palabra de Dios, los cinco libros de Moisés,
la Torá. Los dos pescados simbolizan el Reino del Norte y sus compañeros y el
Reino del Sur y sus compañeros, (Ezequiel 37:15) dispersados en toda la tierra.
Recostarse
sobre la hierba significa el descanso que Yeshua les traía y el alimento
espiritual que Su palabra les iba a ocacionar. Todos se saciaron y de los
pedazos se recogieron doce canastas, una por cada Tribu de Israel.