VaYishlach  -  Y les mandó –Génesis 32:4-36:43

 

Estudiemos con detenimiento el capítulo 32 de Génesis. Jacob regresa a la Tierra de sus padres. Con cuatro esposas y 11 hijos, con grandes riquezas, y muchos siervos puesto que el Eterno lo había prosperado grandemente.

 

En el camino se encuentra con ángeles (mensajeros) de Dios. Al verlos Jacob le pone por nombre al lugar Mahanaim, lo cual significa “dos campamentos”. Este episodio ilustra cómo el Eterno manda ángeles para salvar a Sus siervos de la mano de un enemigo poderoso.

 

Esta historia también puede ser aplicada a generaciones futuras, puesto que todo lo que ha sucedido entre Jacob y su hermano Esaú prefiguran las futuras experiencias de la nación de Israel con los descendientes de Esaú.

 

Entonces Jacob mandó Malachim, lo que puede ser traducido como ángeles o mensajeros, a Esaú (Génesis 32:4)

 

El mensaje de Jacob describe el procedimiento Escritural puesto por el Eterno, que él usó en su trato con Esaú. Sus palabras fueron:

 

“A mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: He residido con Labán, con quien he                     permanecido hasta ahora.” (32:4-5)

 

Entendemos que Jacob hizo todo lo posible para evitar la guerra con su hermano, disminuyó su estatura, permitiendo que Esaú se sintiera superior, para fomentar la paz. Mucho podemos decir sobre este tipo de estrategia y ver la lógica usada bajo este acercamiento. Lo que es difícil de comprender is la interpretación que el Rabino Rashi le da a las palabras “he residido con Labán”. Rashi escribe: “La gematria (valor numérico) de la palabra “garti” (residí) es de 613. Los mandamientos del Eterno son 613. Por esto deduce Rashi, que Jacob le mandó a su hermano un mensaje un poco más profundo. “He residido con Labán, y no aprendí de sus bajas acciones, sino que he guardado los 613 mandamientos de la Torá” (instrucciones del Eterno).  Esto por supuesto, solamente antagonizaría al famoso Esaú, al cual no le importó vender la primogenitura por un plato de lentejas. A Esaú no le interesaban los mandamientos del Eterno, pero a Jacob le interesaba recordarle al Eterno que él solamente había “residido” con Labán, pero no se había asimilado. 

 

En numerosas ocasiones, el Koran (libro sagrado del Islam), expresa gran odio hacia los judíos, y a menudo señala que los judíos transgreden sus mandamientos y por lo tanto son personas bajas.

 

“Y ustedes saben que entre ustedes estaban aquellos que transgredieron el Shabbat, y Nosotros le decimos, “¡Soís como monos, os escabullís con el rabo entre las piernas!”  Koran, Sura 2:63.

 

Jacob creció en estatura delante del Eterno cuando se humilla y expone su cuello a Esaú postrándose delante de él. 

 

Yeshua usa el mismo tipo de acercamiento cuando se trata de situaciones entre los hermanos

 

“Por tanto, si has traído tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar, y vé, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y ofrece tu ofrenda” Mateo 5:23-24.

 

También nos preguntamos porqué Jacob se arriesga a revivir un odio antiguo iniciando el contacto con su hermano. De acuerdo con Ramban, esto fue debido a que Isaac habitaba en la parte sureña de Canaán (24:62), cerca de Edom, y Jacob tendría que pasar a través o cerca de Esaú en su regreso a la Tierra, y por este motivo prefirió tomar la iniciativa.  La Torá no informa sobre el intercambio entre los mensajeros y Esaú, sino solamente dice que él venía a recibirlo, pero… acompañado con 400 guerreros, lo cual puso temor en el corazón de Jacob.  Esaú había indicado que a la muerte de Isaac él tomaría venganza y mataría a Jacob, ahora siendo informado del acercamiento de Esaú con 400 hombres, Jacob interpreta que Isaac había fallecido.

 

Uno también se pregunta la razón por la cual Jacob tuvo tanto temor por la situación con Esaú, cuando el Eterno le había dicho:

 

 “Yo estoy contigo; te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra” (27:15).

 

 La respuesta ofrecida en el Talmud (Berachos 4a) es que “el justo nunca debe tomar a la ligera sus virtudes”, Jacob por lo tanto, se siente aprensivo de haber cometido alguna falta o pecado durante los veinte años con Labán que hubiera causado la pérdida de la promesa.

 

“Luego dividió en dos campamentos la gente que tenía consigo” (32:7)

 

He aquí unas palabras a las cuales no le prestamos mucha atención, pero al conocer el contexto histórico de Israel, podemos decir que fueron definitivamente proféticas.  Jacob decide dividir el campamento en dos partes para poder proteger una de ellas, si la intención de Esaú era de guerra.  El Midrash concluye que Jacob también se preparó para la guerra, pero confiado en que toda su posteridad no sería destruída por Esaú, y aún si un campamento pereciera, el otro ciertamente escaparía.  El apóstol Pablo nos dice

 

 “Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, ….y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Cor. 10:6-11).

 

Si todo ha sido escrito como “ejemplos” para nosotros, investiguemos lo que la Torá nos quiere decir con la situación de Jacob.

 

Primero, el regreso de Jacob a la Tierra Prometida es un prototipo profético, de la división de la nación de Israel en dos campamentos.  La Casa de Israel (Reino del Norte) y la Casa de Judá (Reino del Sur) fueron divididas por el Eterno (1 Reyes 11) durante el reinado de Salomón,  para que fuéramos protegidos mientras servimos nuestro tiempo de castigo en las naciones.   El Eterno sabía que Israel sería entregado en manos de los principados y poderes por su desobediencia; pero al tiempo de la restauración, al regreso de su Maschiah, de nuevo unidos como nación, Israel entrará en la Tierra Prometida.

 

Segundo, la lucha contra los principados y los poderes que se han levantado y se levantarán contra ambas naciones, son prefigurados en los 400 poderosos de Esaú. 

 

De acuerdo con los antiguos, Roma fue establecida por un descendiente de Esaú, y Herodes, un edomita, o “idumeo” juzgó a Yeshua en el juicio antes de la Cruxifición.

 

“Mi siervo David será rey sobre ellos, y habrá un solo pastor para todos ellos. Andarán según Mis decretos; guardarán Mis estatutos y los pondrán por obra.” Ezequiel 37:24.

 

 

SHABBAT SHALOM